Sentir Taoísta

...sentimos los Antiguos estilos, los viejos modos de nuestros viejos Maestros, se hace difícil explicar como eran esos movimientos que parecían nacer de...

La práctica de la Espada del Tao, nos lleva toda una vida

No todos los que miran ven lo mismo. Y también para distinguir a veces el corazón necesita de educación para no agitarse y confundirse.

T´ai Chi y los ojos que lo ven

Con el auge comercial y un modo liberal en los medios de comunicación y la red, no es sorprendente ver demostraciones de prácticas con un modo y estilo plástico, físicamente científico, de una pureza deportiva impactante, que incluso bien podría plasmarse en un videojuego.

Obviamente maravillosas y algunas con un atletismo exquisito.

A veces cuando me acercan esos videos modernos de prácticas homologadas por las “grandes marcas” de nuestras disciplinas siento placentera gracia, pero también decepción por el entusiasmo irresponsable que causan. Y porque ignoran lo perdido.

Movimientos de posiciones marcadas para la foto, técnicas construidas para la exhibición, están pletóricas de desplazamientos que camuflan de su mecanicidad.

Se alejan mucho de las transmisiones del Arte tradicional, por más que reclamen una herencia genética directa; copian lo superficial no el fondo, el sentido, la No-forma de los mentores que crearon las Artes.

Para aquellos que sentimos los Antiguos estilos, los viejos modos de nuestros viejos Maestros, se hace difícil explicar como eran esos movimientos que parecían nacer de los huesos y de la sangre, con un dejo de fluidez simple y única como el agua.

Que expresaban el Espíritu interior forjado con tiempo y esfuerzo que denotaba su identidad.

Se veía su identidad, se veía su Arte.

A fin de educar, también con el criterio de proponer elegir, envío un video de un Maestro de aquellos, en este caso del Pa Kua, que aun con siendo centenario, nos puede dar mucho sobre como se hace. Lu Zi Chien.

 si pueden apreciarlo les agradezco por abrir sus mentes a fin de que no encarcelen sus corazones.

El Maestro de Pa Kua realiza una demostración de técnicas de puño y doble sable. En el momento de la demostración contaba ya, con 93 muy vitales, años de edad.


Cultivo del Tao

El cultivo verdadero del Tao debe empezar por la observación de los elementos simples que componen nuestra existencia, de hecho y en principio lo más cotidiano. Pues el hombre se construye poco a poco por estas cosas, y justamente cuando de ellas nos alejamos el crecimiento del ego sirve para cubrir el sentimiento de pertenencia hacia nuestro lugar en el Cosmos. Al no conectar con sus esencia fundamental nuestra soledad producto del abandono del verdadero lugar genera la necesidad de suplantarlo con el ego. Habiendo ego dominante el corazón, al decir de los Maestros, se vuelve impuro: deja de ser genuino, de ser si mismo, y asimila otras fuerzas latentes que reemplazan su idoneidad. El egoísmo como un fuego que no se puede extinguir se exacerba y se extiende dejando cenizas, sedimentos y retazos del Sentir Interno, el Sentir pleno por Unidad. El Sentir siendo Uno. ¿Pero que se puede hacer? Obviamente con racionalizar no alcanza. Nuestro cuerpo debe conmoverse físicamente también, fundamentalmente con ejercicios controlados (prácticas o artes en lo posible). Pero todo ejercicio debe tener un propósito, sino son meras sombras humanas que se pierden en el tiempo y no producen transformación. La transformación permite la circulación interior de la energía porque hace renacer en el organismo nuestras fuerzas y ánimos. Acostumbrados a lo lineal no comprendemos el transformarse, solo el ejecutamos el claudicar, el rendirse, o sea destruir todo cuando se pierde la coherencia perseguida (como si coherencia o unidad fueran punto fijos en la vida o la existencia misma). No, debes transformar. Transformar es modificarse para ser otro y volverse parte de otros regresando a la esencia original de ser uno mismo. La transformación será el resultado de nuestros ejercicios con un “sentido para sentir”. Difíciles de explicar por su variedad y amplitud (que se suma al hecho que deben adaptarse a la realidad de cada ser vivo), quizá podemos acordar el obtener serenidad como primer propósito para nuestros ejercicios. Físicamente se experimenta a través de la relajación, tanto como ausencia de tensión o como flexible no-oposición. Podríamos tomar a la serenidad como un fín pero aquí lo proponemos como ejemplo de un sutil fluido que logre nutrir el Sentir del taoísta.


Ya casi un recuerdo

Maestro Héctor Durán Agra, allá por 1985

Estaba sentado en una piedra mientras que miraba los movimientos de aquel hombre delgado y frágil. El tiempo pasó casi sin darme cuenta. Las otras personas que estaban con él y que parecían seguir sus indicaciones se detuvieron ante una voz suya que yo no entendí, hicieron una reverencia y se marcharon. En ese momento no me atreví a preguntar y me marche sigilosamente detrás de ellos.

La danza (tal me pareció en ese momento) que practicaban me dejo una sensación de serenidad que no pude describir, pero cuando esa noche me retiré a descansar, lo hice mas profunda y plácidamente, tanto que note una diferencia clara entre esa noche y las demás.

En los días que siguieron acudí a aquel lugar día tras día, pues quería volver a ver a esos hombres y su danza. Luego de varias noches llegué a aquel pequeño bosque y allí estaban, esta vez hacían lo que para mi fue un ritual de guerra, aunque algo era claro …, entre los guerreros, no había violencia alguna. No me atreví a interrumpirlos, así que esperé y cuando se detuvieron y saludaron me acerqué al hombre que los guiaba y lo interrogué. Para ese entonces, yo que era bastante tímido ya estaba suficientemente intrigado como para presentarme.

Buenas noches, dije en voz baja y me presenté.

Buenas noches, me contestó el hombre, que ya no pareció tan frágil.

Estaba aquí sentado observando lo que estaban haciendo y estoy bastante intrigado, ¿que es lo que ustedes hacen?

Es un Arte Marcial, me contestó un tanto parco para hablar, como si esta respuesta ya la hubiese dado un centenar de veces a un centenar de simples curiosos.

Ya sin poder permitir en mí, que me diesen una respuesta tan vaga, volví a preguntar, ¿como se llama?, ¿de donde proviene?, ¿lo puede practicar cualquier persona?, ¿cree usted que yo... ?

Entonces, este hombre de quien yo no conocía ni siquiera el nombre, me interrumpió ahora con una sonrisa y me contestó: este Arte se llama T’ai Chi Ch’uan es originario de China y no, no lo puede practicar cualquier persona, pero cualquier persona puede intentarlo, inclusive tú, me respondió.

Entonces para cuando me di cuenta estaba preguntando horarios, días, y otros datos de poca importancia que preguntan las personas cuando quieren incurrir en algo nuevo y sin más, ya me estaba comprometiendo a asistir a la próxima clase. Yo que ya sabia que mi récord de permanencia en cualquier actividad no superaba el mes o a lo sumo los dos meses…, para cuando me di cuenta pensé que ya le estaba haciendo perder el tiempo a otra persona.

Ya estaba hecho, que mas daba, cuanto mas no asistía a la clase y listo; después de todo yo era un “intelectual”, un estudiante de ingeniería, ¿para que iba a ir a esa clase ?

A la semana siguiente me presentaba al instructor de la clase de T’ai Chi Ch’uan, en aquel “Bosque”.

Me mostró una serie de movimientos lentos y gráciles que traté en vano de imitar. Me los volvió a mostrar y agregó algunas aclaraciones.Recuerdo que me dijo:

- Lo primero que debes hacer es relajarte, esta práctica es sencilla, cualquiera con “un poco de voluntad” puede practicarla; es una práctica de vida -

En ese momento, debo admitir, no entendí nada sobre eso de ser una práctica de vida, en realidad no entendí casi nada de todo aquello que en intentó hacerme entender. Pero me quedé.

Hoy después de... ¡creo que ya van como… mas de veinte años! continuo tratando de perfeccionar aquello que alguna vez me dijeron sobre como hacer del T´ai Chi Ch´uan una forma de vida.

Claro, continúo practicando y ejercitando,desde 1985, y en otros treinta, tal vez...

Por todo el tiempo dedicado en mi... gracias.

Shui Lung

Para quien, en mi corazón, hace tiempo dejó de ser mi instructor y se convirtió en mi MAESTRO