Literatura

No mires la espada, te hechizará No mires el rostro, te atemorizará No mires el vacío, te debilitará No mires el piso, te desequilibrará...

Los antiguos textos eran escritos en tablillas de bambú y una vez cosidas las tablillas entre sí, se podían plagar o enrollar.

La literatura Taoísta no es tan profusa como en otras filosofías, si bien tampoco es escasa.

Hay tres autores considerados autores tradicionales y que además han generado que muchos otros escriban sobre ellos.

Ellos son:

Lao Tse autor del Tao Te Ching o Lao Zi

Chuang Tse autor del Lao Zi

Lie Tse autor del Lie Zi

Algunos poemas tradicionales y algunos no tanto

Con una constante actitud descriptiva los poemas taoístas no deben confundir al profano.

No son solo relatos paisajistas o imágenes de estética realista. Son el producto de hombres sencillos que captan el eco trascendente de la existencia y lo reflejan.

Un flechazo vital que el Universo da al espíritu del Seguidor del camino y este lo convierte en sentimientos que permanecen.

Decía el maestro.
No mires la espada,
te hechizará
No mires el rostro,
te atemorizará
No mires el vacío,
te debilitará
No mires el piso,
te desequilibrará
No mires tu integridad,
te hará dudar
Mira el eco, en la luz, de tus movimientos
Al estar frente a tu espíritu respiraras la Paz entre las Espadas.

Hsing She
(Siglo XX)


Como templé mi espada ?
Me puse a escuchar el arroyo que absorve el universo golpeando entre las rocas,
lavando las rojas algas,
capturando los reflejos de la tarde,
Y enfriando los pesares, que siempre pasan, que son limitados, y que anidan en los recovecos que te vigilan cuando transitas en el arroyo de las Montañas.

Hsing She
(Siglo XX)


La apacible calma es el máximo logro de la virtud
La Flexible soltura es la llave del Gran Camino
Si te desprendes con serena alegría,
Podrás aprovechar la existencia verdadera

Poema Taoísta
Anónimo


“Llegue a este solitario valle,
buscando sentimientos de otro mundo.
Desde lejos, el paso de piedra labrada
apunta allí donde se encuentran algunas nubes blancas.
El monje en la abertura del valle
es un amigo, aunque su nombre se me escapa.
Por el estanque navega una joven luna,
mientras cruza su reflejo en el cielo.
Arriba se levanta, hasta la suavidad,
un nebuloso camino de estrellas.
Quien sino un taoísta residiría
tan por encima de la hierba silvestre?
De la cumbre con rayos de luna, se oye
el dulce tañido de la campana de piedra”.

Wang Yang Ming
(Siglo XIV)


¿Me preguntas porque habito en
estas colinas verde jade?

Sonrío. No hay palabras
que expresen el sosiego
de mi corazón.

¿No ves lo fascinante
de la flor del Melocotón
arrastrada por el arroyuelo?

Aquí vivo en otro Reino.
Aquí estoy mas allá del mundo de los hombres.

Li Tai Po
( Siglo VIII )


Elevándome por los aires
voy a descansar
en la isla de los Afortunados.
Deseo ser compañero del Inmortal
que cabalgó sobre el Viento
Bebiendo néctar, me ciño
con la niebla de la Aurora
Flotando vigoroso alcanzo
los confines del firmamento
Fundido con el Universo,
mía es la completa Libertad
Desechando el mundo de Polvo
soy Libre de sus frenos.

Anónimo
( Siglo I a.C )